El enorme estadio Vélez Sársfield, de Buenos Aires estaba completamente lleno antes del inicio del primer servicio de los dos días de la Cruzada del 28 y 29 de octubre de 2006. Una lluvia constante cayó durante el día, pero antes de que empezara el servicio, desaparecieron las nubes, como una señal de la bendición de Dios.
La multitud aclamaba dentro del estadio mientras miles de personas escuchaban fuera cuando el coro de 3,500 personas dio por iniciado el servicio.
Cuando el Pastor Benny se puso de pie para predicar, el poder del Espíritu Santo descendió, y los milagros empezaron a suceder en todo el estadio Vélez Sársfield. El Pastor Benny empezó a comunicar los milagros que estaban sucediendo: «¡Están sucediendo milagros en todas partes! ¡Allá arriba en las graderías! ¡Hay una corriente de sanidad que está fluyendo en este momento! ¡Reciba su milagro!»
En pocos momentos, las multitudes rápidamente recibieron milagros a lo largo y ancho del gran estadio. Entre los milagros reportados figuran los siguientes:
Una mujer había sufrido de depresión por más de un año. Había estado en cama y su condición a menudo le causaba ataques que le dejaban tiesas las piernas y no podía moverse. Necesitaba un bastón para poder dar pequeños pasos. Temprano ese día, le pidió a la enfermera que le quitara el suero intravenoso para poder asistir a la Cruzada de Buenos Aires. Asistió, esperando un milagro, y recibió el toque de Dios de manera sorprendente. Cuando subió a la plataforma para dar su testimonio, primero mostró cómo era que caminaba antes, dependiendo fuertemente de su bastón y arrastrando los pies lentamente; luego dejó caer su bastón y caminó con paso firme hace donde estaba el Pastor Benny. ¡Conforme caminaba con facilidad, su hijo, quien la había acompañado al servicio, se quedó quieto y lloró al observar a su madre con asombro! Continuó llorando inconsolablemente, cayendo de rodillas en un momento para darle gracias al Señor por sanar a su madre. Ella quedó totalmente sana, sin dolor ni señales de rigidez. Creyendo que esta era su única esperanza, su hijo dijo que la había traído al servicio esperando un milagro. Dios honró esa fe tocando a la mujer en forma milagrosa.
Una joven, ciega de un ojo, subió a testificar cómo su ojo se había abierto y ahora podía ver de nuevo. Antes de ir al servicio, su hermana le había dicho, «¡Necesitas rendirle tu vida a Jesús, y Él te sanará!» En la plataforma, ella lloró de gozo cuando el Pastor Benny levantó su mano para preguntarle cuántos dedos tenía extendidos, y se alejaba cada vez más de ella hasta quedar a una distancia considerable. ¡No importa cuánto se alejaba el Pastor Benny, ella continuaba viendo claramente y respondiendo correctamente las preguntas del Pastor Benny!
Un joven que había sufrido de epilepsia durante cuatro años llegó al servicio desesperado por un milagro. Sus doctores le habían advertido que no asistiera, pero asistió de todos modos. Dios lo sanó dinámicamente, y cuando reportó su milagro desde la plataforma, la multitud rugió con un aplauso entusiasta.
Un joven de unos veinti-tantos años llegó al estadio en muletas. Se había quebrado la pierna al caer de una altura de unos 10 pies. Los doctores le habían estabilizado la pierna con cinco pines, pero uno de esos pines le causaba tanto dolor que no podía permanecer de pie o sostener su peso sobre esa pierna. ¡Durante la primera noche de servicios, el poder sanador de Dios lo tocó, y pudo saltar y caminar sin ningún dolor o incomodidad en su pierna!
Una dama que sufría de un tipo de distrofia muscular, había sufrido de dolor y problemas por algún tiempo. Subió a testificar cómo el poder sanador de Dios la había tocado. Conforme el Pastor Benny caminaba con ella para atrás y para delante, lentamente al principio, él continuó orando por ella y alabando al Señor. Caminaron para atrás y para delante sobre la plataforma varias veces. Luego, de repente, la mujer dejó de moverse y una gran sonrisa cambió completamente su rostro. Se dio cuenta de la manera en que el poder sanador de Dios la había tocado y se extendía por todo su cuerpo. Bajó de la plataforma regocijándose por lo que Dios había hecho por ella.
Una niña que anteriormente había recibido un transplante de riñón subió a la plataforma con su madre. La madre, al explicar lo que le había sucedido a la niña, contó cómo su hija había perdido el oído debido al transplante del riñón. Después del transplante, la niña quedó sorda de un oído. ¡Pero durante ese sorprendente primer servicio, le fue restaurado el oído, y su rostro radiante mostraba el gozo que sentía por haber recibido su milagro!
Steve Brock presentó a una niña de tan solo tres años. La madre de la niña caminó lentamente hacia el Pastor Benny, llevando a la niña y demostrando cómo tenía que llevarla siempre. La niña no podía caminar debido a que sólo la mitad del cerebro era funcional. Sin embargo, durante el servicio, Dios se movió poderosamente en la niña. Cuando la madre la bajó a la plataforma, ella empezó a caminar moviéndose cada vez más rápido hacia donde estaba el Pastor Benny, y luego de regreso donde su madre. La niña tenía una sonrisa de oreja a oreja sobrecogida de gozo por poder caminar por cuenta propia. Finalmente la madre la alzó y la abrazó tiernamente con lágrimas de gozo en sus ojos por lo que Dios había hecho por su pequeña.
¡Una mujer que tenía tres tumores en diferentes partes del cuerpo subió a testificar que los tres tumores habían desaparecido y que ahora no tenía ningún dolor!
Sucedieron muchos otros milagros en todo el estadio.
Luego, al acercarse el cierre del servicio, el Pastor Benny invitó a todos los que querían recibir el mayor milagro de todos—la salvación—a que se acercaran a la plataforma. Literalmente decenas de miles de personas se acercaron de todas partes del estadio, llenando cada espacio disponible alrededor del altar y los pasillos.
Durante la oración de cierre, el Pastor Benny le pidió a Dios que demostrara Su poder sanador de una forma mayor durante la última noche de servicios.
«Hay tanta apertura en toda Sur América hoy en día», reportó el Pastor Benny. «Nunca antes han existido tantas oportunidades para predicar el Evangelio a través de Argentina y en todo el continente. En toda la región multitudes están hambrientas del mensaje salvador y hacedor de milagros de Jesucristo. Les pido a los creyentes de todo el mundo que continúen orando fervientemente para que el poder de Dios fluya poderosamente sobre la gente preciosa que asista al último servicio de la Cruzada de Buenos Aires».
Argentina está presenciando el poder de Dios como nunca antes. ¡La increíble cosecha de ALMAS, ALMAS, ALMAS, continúa!
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Dios está realizando una obra poderosa por medio de cada una de las Cruzadas Milagrosas del Espíritu Santo. Multitudes están recibiendo a Jesucristo como su Salvador, y están experimentando el asombroso poder que opera milagros. Estas cruzadas son cada vez más costosas debido a los costos de transporte y montaje. ¡Ore y crea con el Pastor Benny por una cosecha sobrenatural de ALMAS, ALMAS, ALMAS! ¡Y por favor, siembre hoy su generosa semilla-donación en el suelo fértil de las cruzadas que vienen!
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